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Fotografía analógica

Mamiya C330

Compratir

Las cámaras de formato medio se han asociado siempre con el segmento profesional. Sus precios –incluso a día de hoy– son muy elevados. Sin embargo, hace seis décadas aparecieron unas cámaras de formato medio asequibles, que ponían al alcance de quienes buscaban la máxima calidad fotográfica el formato de 6×6 cm. Eran las cámaras TLR o también llamadas de óptica gemela. Desde las humildes Lubitel rusas hasta las míticas Rolleiflex, muchos fabricantes desarrollaron modelos de formato medio TLR. Hoy analizo la cámara TLR que –en mi opinión– ofrece mayores y mejores prestaciones: la Mamiya C330. Es un modelo de óptica intercambiable y enfoque manual por fuelle, que permite realizar (casi) fotografía macro.

En las manos

Quienes hayan nacido fotográficamente en el entorno digital encontrarán esta cámara grande, fea y pesada. Para mí, es TODO lo que debería ser una cámara: resistente, duradera y funcional. Construida en metal, la Mamiya C330 es una joya del diseño. Todos y cada uno de sus controles (manuales, por supuesto!) están situados en el lugar adecuado. Con práctica, es una cámara muy funcional. Esta review se ha hecho con el objetivo Mamiya-Sekor C 105mm ƒ/3.5 DS y el conjunto pesa casi dos kilos. Aún así, la Mamiya C330 se me hace una cámara mucho mejor resuelta que la mayoría de modelos digitales actuales, pues tiene todo lo que se necesita y carece de florituras superfluas.

Mamiya C330 Views

Diseño

Dos grandes ruedas situadas en cada lateral inferior facilitan el enfoque. La manivela de arrastre de película se encarga también de montar el obturador, algo que debe realizarse de manera manual en la cámara Mamiya C220. El botón disparador se encuentra en la posición natural del dedo índice derecho. Con el tiempo es posible accionar la manivela de arrastre de película situando su pivote entre los dedos índice y corazón, mientras que se dispara con la punta del índice. Esto agiliza el arrastre y el posterior disparo.

Mamiya C330 Details

Características técnicas

La Mamiya C330 es una cámara de formato medio que utiliza película de formato 120 y ofrece imágenes en 6 x 6 cm. Es un modelo completamente mecánico y no necesita ningún tipo de batería. Carece de exposímetro, por lo que recomiendo utilizar un fotómetro de mano o en su defecto una app que mida la luz para fotografía. El rango de velocidades de obturación está comprendido entre 1 segundo y 1/500seg. + B (pose), para exposiciones superiores a 1 segundo. El cuerpo de la cámara carece de obturador, pues éste está incorporado en cada objetivo. Se trata de un obturador central, lo que permite sincronizar el destello de un flash con todas las velocidades de obturación, incluso a 1/500seg.

Mamiya C330 Briks

La corrección de paralelaje se realiza mediante una franja roja que aparece en el visor. Asimismo. la corrección de la exposición al enfocar en las distancias más cercanas se realiza gracias a una barra lateral que indica el valor de la compensación que precisa cada objetivo en las diferentes distancias de enfoque. La Mamiya C330 facilita la doble exposición al cargar el obturador manualmente. Una presilla metálica ayuda a fijar o desmontar los diferentes objetivos disponibles.

Prestaciones

Quien ame el retrato, la fotografía de paisaje y de moda tiene en la Mamiya C330 la herramienta de formato medio con mejor relación calidad-precio. Es verdad que carece del glamour y prestigio de una Rolleiflex, pero la C330 tiene desde dos angulares a varios teleobjetivos. Tampoco ofrece la exquisita calidad óptica que obtenemos con Hasselblad, pero no debemos hipotecar nuestra casa para comprar una Mamiya C330. Las ópticas Mamiya-Sekor ofrecen una calidad de imagen más que digna, suficiente para realizar grandes ampliaciones en papel fotográfico.

Mamiya C330 Street

¿Por qué una Mamiya C330?

Son muchos los motivos que me llevan a recomendar esta cámara: el formato 6 x 6, dispone de ópticas intercambiables, calidad de los objetivos y –en especial– una relación calidad-precio por encima de la mayoría de las cámaras de formato medio que hoy podemos encontrar en el carísimo mercado de segunda mano. El renacimiento de la fotografía analógica ha supuesto la resurrección de miles de cámaras olvidadas en armarios o rescatadas de polvorientas estanterías de establecimientos fotográficos. Este movimiento revival era asumible y racional hasta hace unos 3-4 años, pero actualmente los precios son abusivos.

Mamiya C330 Lenses

Ésta no es la cámara idónea para empezar a dar los primeros pasos en la fotografía analógica. Es una cámara 100% mecánica, que carece de fotometría. Hace medio siglo el ojímetro funcionaba… o no. Pero el precio de los rollos 120 permitían errores de exposición. Los precios actuales de la película fotográfica nos exigen la medición de luz más exacta, si no queremos tirar a la basura una buena cantidad de fotos y dinero.

El concepto TLR

Dos ópticas. Una superior, destinada al enfoque y encuadre. Otra inferior, que realiza la fotografía. Un espejo sin pentaprisma, que dificulta seguir el movimiento de izquierda a derecha (y viceversa), debido al “efecto espejo”. El objetivo inferior dispone de un obturador central, lo que facilita la sincronización de flash con la máxima velocidad de obturación. Las cámaras TLR ofrecen velocidades máximas de obturación de 1/500seg. Al carecer de pentaprisma, la cámara es mucho más sencilla que las cámaras réflex de 35mm y que las SLR de formato medio (tipo Hasselblad), además de ser mucho más baratas. Quiero señalar que el concepto TLR apenas varió en 85 años de historia. Eso habla del cuidadoso estudio que hicieron los ingenieros de Rollei a la hora de desarrollar uno de los conceptos más originales de la industria fotográfica.

Mamiya C330 Sagrada Familia

Breve historia de las cámaras TLR

Hasta el momento en que Leica popularizó el formato de 35mm, las cámaras fotográficas solían ofrecer un formato de 6 x 9. Eran artefactos plegables, que disponían de un fuelle de enfoque y ópticas que ofrecían resultados más que discretos. Las cámaras TLR aparecieron en los albores del concepto SLR, donde apellidos como Nikon empezaban a resonar con fuerza. Las pequeñas cámaras de telémetro de 35mm ayudaron a popularizar la fotografía, pero para muchos profesionales y aficionados exigentes el formato de 35mm carecía de la calidad suficiente para realizar grandes ampliaciones. Era necesario un formato de película más grande y a la vez cómodo de transportar y fácil de utilizar.

Helmut Newton – Vivian Maier – Gordon Parks

Los modelos Rolleiflex y Rolleicord habían abierto el camino al resto de fabricantes. La industria fotográfica japonesa apostó por el concepto TLR y así encontramos cámaras fabricadas por Minolta, Ricoh y Olympus, entre otros. Sin embargo, Mamiya fue el único fabricante que desarrolló un concepto modular, con ópticas y visores intercambiables. Es cierto que los grandes maestros de la fotografía se decantaron por Rolleiflex, pero también Mamiya tuvo a Diane Arbus como representante del segmento profesional que fotografiaba con cámaras TLR Mamiya.

Mamiya C330 Diane Arbus
Diane Arbus

Mamiya C330: metodología de trabajo

La carga de película es mucho más racional y sencilla que en una Rolleiflex. A diferencia de las cámaras alemanas, la carga del rollo 120 en la Mamiya C330 se realiza desde la base de la cámara y evita los ángulos rectos. Esto facilitar cargar y descargar la cámara estando montada en un trípode, además de evitar la tensión de la película, si se deja el rollo por un largo tiempo en la cámara. Basta fijar las flechas del papel de la película 120 en los puntos señalizados, cerrar la tapa de la cámara y avanzar con la manivela de arrastre. Esta operación es rápida y suave, con un sistema que me parece más cómodo que en el resto de modelos TLR.

Mamiya C330 Roda 1

La apertura del visor óptico a nivel de cintura desvela la naturaleza metálica de la cámara. La discreción no importaba en aquella época a los ingenieros de Mamiya, pues es más ruidoso desplegar el visor que el propio disparo de la cámara, tremendamente silencioso. Creo que todas las cámaras de formato medio deberían incluir el visor de cintura. Es discreto, a la vez que cómodo, una vez nos acostumbramos al “efecto espejo” (inversión especular). El fuelle facilita distancias de enfoque mucho más cercanas que las ofrecidas por el resto de cámaras TLR de ópticas fijas.

Mamiya C330 Roda 2

Enfoque por fuelle

Las cámaras de la Serie C de Mamiya fueron los único modelos TLR con enfoque por fuelle. Esto facilita enfoques mucho más cercanos a los ofrecidos por el resto de cámaras de óptica gemela. Con los objetivos estándar de 80mm y 105mm es posible acercarse a lo que entendemos por fotografía macro. El enfoque por fuelle tiene la virtud de una menor distancia de enfoque, pero también tiene su contrapartida. Al alejar tanto el objetivo del plano focal, la luz que llega a la película es mucho menor, motivo que obliga a corregir la exposición. La Mamiya C330 dispone de una pequeña barra lateral con las distintas focales, donde se indica la corrección de la exposición en las distancias de enfoque más cercanas.

Mamiya C330 Focus

El paralelaje

Éste es el talón de Aquiles del concepto TLR. La distancia entre la óptica de visualización y la de disparo crea una alteración en la composición. Esto se acentúa en las distancias de enfoque más cercanas. Al disponer de enfoque por fuelle, esta cámara facilita encuadres casi macro. La Mamiya C330 dispone de dos herramientas que corrigen el error en el paralelaje. La propia cámara dispone de una pequeña barra de color rojo en la parte izquierda del visor que nos indica cuánto debemos corregir para lograr el encuadre que deseamos. La segunda ayuda llega de la mano del accesorio “Paramender”, que se coloca en el trípode y ayuda a ajustar la distancia vertical en las tomas más cercanas.

Mamiya C330 Arc de Triomf

Objetivos intercambiables

La principal ventaja de la Serie C de Mamiya, respecto al resto de cámaras TLR, es la posibilidad de intercambiar objetivos. Además de los objetivos estándar de 80mm y 105mm, Mamiya fabricó los angulares de 55mm y 65mm y los teleobjetivos de 135mm, 180mm y 250mm. Un total de siete focales, que comprenden desde (equivalente en 35mm) un angular de 26mm a un teleobjetivo de 150mm. Como es de esperar, los dos objetivos estándar de 80mm y 105mm ofrecen la máxima calidad óptica. Destaca el 105mm DS, que incorpora un mejor tratamiento multicapa y muestra un rendimiento superior al fotografiar con película en color.

Mamiya C330 Old

Puntos a favor

Además de las ópticas intercambiables, la Mamiya C330 facilita el enfoque más cercano de cualquier cámara TLR. El enfoque por fuelle, con doble piñón y la doble cremallera del enfoque, facilita la fotografía más cercana, casi rozando el macro. Pese a no disponer un objetivo macro tal como lo entendemos, los objetivos estándar de la Serie C de Mamiya permiten un enfoque muy cercano, para tratarse del formato 6 x 6. Además del clásico visor de montura es posible montar visores réflex y empuñaduras que facilitan la sujeción y el disparo.

Mamiya C330 Parc Guell

Al tratarse de una cámara mecánica, nunca dependeremos de una batería para que funciones. Las reparaciones son más asumibles, siempre que se encuentre un buen mecánico de cámaras. Y el precio razonable, que al fin y al cabo es el factor que acaba decantando la compra de una cámara o de un objetivo. El precio de las cámaras TLR (salvo las exclusivas Rolleiflex) es más asequible de todo el panorama de cámaras de formato medio. Si buscas dar el salto al formato medio te recomiendo empezar por las soviéticas Lubitel o la china Seagull, los modelos TLR más baratos. Es posible encontrarlas por menos de 100 euros. Pero no todo son buenas noticias…

En contra

El principal problema de las cámaras TLR reside en su propio concepto: dos ópticas distintas, la superior para el encuadre y la segunda para la toma de la fotografía. La distancia que separa ambos objetivos no supondrá ningún problema al fotografiar a infinito o en distancias lejanas, pero sí cuando se fotografía muy cerca. Esto se manifiesta de manera acusada cuando se enfoca en las distancias más cortas. También el peso (casi dos kilos) puede ser un hándicap para quienes acaban de llegar a la fotografía analógica y utilizaban un smartphone como cámara.

Mamiya C330 Windows

Las pruebas

He utilizado las películas Ilford Pan F Plus y Kodak Ektar 100 Professional, expuestas a su sensibilidad nominal de 50 y 100 ISO, respectivamente. Algunas de las fotografías con la película Ilford se han disparado con un filtro naranja original Mamiya de 46mm. He revelado la película en blanco y negro con ADOX Atomal 49, utilizando una disolución 1+1 a 20º. El tiempo de revelado ha sido de 14 minutos. El rollo de Kodak Ektar 100 se reveló en Shooters Film Lab.

Mamiya C330 Trencadis

Conclusión

Pasar del formato rectangular de la película de 35mm al formato cuadrado de 6 x 6 cm. supone un cambio de mentalidad y paradigma fotográfico. Ver el mundo “en cuadrado” logra incrementar al máximo la experiencia analógica. El salto de calidad entre el formato de 35mm y el formato medio es abismal, en especial, si se fotografía con diapositiva. La Mamiya C330 es uno de los mejores ejemplos de cámara analógica. Fabricada en metal, pesada, completamente mecánica y diseñada para la eternidad. Las cámaras de la Serie C de Mamiya son los únicos modelos TLR que permiten el intercambio de ópticas. La calidad de los objetivos Mamiya-Sekor de la Serie C –sin ser una maravilla– ofrecen la calidad suficiente para realizar grandes ampliaciones en papel fotográfico. La Mamiya C330 es una cámara que logra hacernos amar aún más la Fotografía.

Mamiya C330 Door

Lo mejor

  • Cámara de formato medio de 6 x 6 cm.
  • Fabricada completamente en metal
  • Modelo 100% mecánico
  • Máxima experiencia analógica
  • Óptica intercambiable
  • Dispone de siete objetivos, desde angular a teleobjetivo medio
  • El enfoque por fuelle facilita distancias de enfoque muy cercanas
  • Incluye corrección del paralelaje
  • Dispone de varios visores
  • Excelente relación calidad-precio

Mejorable

  • El propio concepto TLR
  • Error en el paralelaje
  • Recubrimiento de las primeras ópticas de la Serie Mamiya C
  • Cámara pesada (casi 2 kilos)
  • Su manejo no es sencillo, derivando este modelo a usuarios expertos
  • El precio de los modelos impecables suele ser caro (sobre los 700-800 euros)

Valoración

  • Construcción:
  • Diseño:
  • Prestaciones:
  • Mecánica:
  • Facilidad de manejo:
  • Ópticas:
  • Relación calidad-precio:
  • Valoración personal:
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