IA y fotografía analógica

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Hace unas semanas decidí recurrir a la IA para crear unas imágenes ilustrativas en el artículo dedicado al revelado en casa. Antes de dar las instrucciones para la generación de esas imágenes quise aprender algo sobre la inteligencia artificial. Los distintos modelos IA actúan bajo los mismos parámetros, pero ofrecen resultados muy diversos. Descubrí modelos dedicados a la imagen, además de los archiconocidos modelos Google Gemini y ChatGPT, de Open AI. La idea era ilustrar un artículo dedicado al proceso más artesano de la fotografía analógica con imágenes creadas por algoritmos automatizados de respuesta inmediata. Jugar con la tradición centenaria y palpable de los haluros de plata con algo intangible y futurista, como son los conceptos neuronales que forman el ADN de la IA. ¿Son IA y fotografía analógica mundos opuestos?

Formación

Siempre he considerado que la formación es indispensable antes de dar los primeros pasos en una nueva disciplina. Le pedí a tres modelos IA conversacionales que me explicasen los pasos a seguir para generación de imágenes por inteligencia artificial. Los dos modelos norteamericanos (ChatGPT y Gemini) y el modelo chino (DeepSeek) mostraron instrucciones similares, con más o menos lirismo y cercanía. Descubrí la importancia del prompt y de LoRA, dos conceptos absolutamente nuevos para mí, que explicaré más adelante. La IA se fundamenta en cálculos matemáticos y, al igual que las complejas operaciones, sigue un orden de jerarquía. Ahí residen el éxito o el fracaso de las imágenes generadas por inteligencia artificial.

Mundos opuestos que van de la mano

A primera vista puede parecer que IA y fotografía analógica son incompatibles. La inmediatez de resultados contra la artesanía analógica. La exquisita imperfección de la película fotográfica contra imágenes instantáneas de iluminación perfecta y sin grano. Sin embargo, ambos mundo están más relacionados de lo que puede parecer a simple vista. Las instrucciones precisas que debemos dar a los modelos de inteligencia artificial no son más que nuestra propia experiencia a la hora de hacer una fotografía con película fotográfica. Seleccionar el encuadre, enfocar a mano y fijar un diafragma y la velocidad de obturación más convenientes para esa fotografía son las instrucciones (el prompt) de las imágenes generadas por IA. La película utilizada y sus características son lo más aproximado al LoRA.

Modelos IA

Los modelos conversacionales que podemos utilizar a diario (ChatGPT o Gemini) pueden crear imágenes capaces de satisfacer incluso al segmento profesional. Estos modelos llamados LLM incorporan la mejor comprensión semántica y son muy generosos a la hora de comprender las instrucciones (prompt). Sin embargo, hay vida más allá de ChatGPT o Gemini. Los modelos de generación de imágenes están especializados en fotografía e ilustración. Modelos como Seedream 5.0 Pro,

Prompt y LoRA

Todos los modelos IA precisan de instrucciones precisas para crear la imagen que desea el usuario. Esas instrucciones se llaman prompt. Las instrucciones deben seguir una jerarquía, si se desea obtener el mejor resultado. Por eso, al igual que sucede en la fotografía analógica, donde las 36 exposiciones obligan a seleccionar muy bien el encuadre y el instante que pulsamos el disparador, es obligatorio saber qué imagen deseamos generar. Si queremos generar la imagen de un castillo medieval castellano en lo alto de una colina en tierras manchegas deberemos crear un prompt que indique también aspectos como la iluminación, el número de torres, el estado de conservación, los materiales de construcción, el ambiente que lo rodea…

LoRA (Low-Rank Adaptation) es el estilo, la visión estética, el toque personal de cada amante de la fotografía analógica. El LoRA es un concepto vivo, que avanza a medida que lo entrenamos. LoRA aprende, si lo entrenamos de manera conveniente. LoRA sólo se encuentra en modelos IA generativos de imagen en sistemas abiertos como Stable Diffusion 1.5 (y posteriores), Flux, Owen-Image o Ponny Diffusion, que precisan trabajar en entornos locales o “en la nube”. Con LoRA es posible lograr “enseñar” a la IA cómo se ve una fotografía realizada con Tri-X 400 o Portra 800, por ejemplo. También cómo se ven las imágenes a través de un objetivo de 50mm o de un angular de 35mm. El LoRA se entrena “mandándole” docenas de imágenes, cosa que me lleva a pensar que también sería posible enseñarle los estilos de grandes maestros de la fotografía como Ernst Haas, Cartier-Bresson, Helmut Newton, Eugene Smith…

IA y fotografía analógica

Ni el prompt más “perfecto” (en realidad no existe el prompt perfecto) a veces es capaz de generar la imagen que queremos. Al escribir el artículo sobre el revelado en casa ninguno de los modelos conversacionales, ni los de generación de imágenes supieron resolver de manera solvente lo que les pedía. La inteligencia artificial no sabe cómo se ve la película mojada, recién sacada de la cubeta de revelado. Tampoco sabe cómo sujetar esa película mojada con los dedos índice y pulgar. Tras dos docenas de intentos, me rendí, comprendiendo que DE MOMENTO la IA sigue teniendo limitaciones. También la fotografía analógica está limitada. Es imposible fotografiar en entornos de poca luz y obtener imágenes sin grano.

Stand AI

Abogo por una inteligencia artificial reposada. Una “Stand AI”. Al igual que el revelado desatendido (yo lo llamo reposado) o “Stand development” logra sacar en una hora el máximo rendimiento en sombras y altas luces y mostrar una acutancia deliciosa, una “Stand AI” no sería inmediata. La IA lenta, pero precisa. Una IA más humana y no inmediata. La IA menos comercial del mundo. La antítesis del propio concepto de la inteligencia artificial. Aquí reside la gran diferencia entre AI y fotografía analógica: el tiempo. He llegado a esperar más de media hora antes de pulsar el disparador para conseguir la imagen que buscaba. La IA no entiende qué es el momento decisivo, ni cuando entra de improviso un elemento o personaje en la escena que convierte en grandeza una imagen corriente. El elemento humano de la fotografía analógica no lo iguala el prompt más preciso.

Conclusión

La IA y la fotografía recorren caminos paralelos, que –de momento– no se cruzan. La mirada de quien fotografía. Ésa es la esencia de exponer un rollo de 36 fotogramas, que los millones de imágenes que podemos generar con IA no son capaces de reproducir. El límite de la creatividad no está en la inteligencia artificial, sino en la mirada del fotógrafo. Es esa impronta propia, que el tiempo va creando poco a poco, igual que el lento proceso de revelado del stand development, ese revelado reposado y tranquilo que logra sacar lo mejor de una película. La IA aporta velocidad y cantidad. La fotografía analógica aporta mirada y criterio. La velocidad nunca ha sido un valor fotográfico por sí mismo. Cartier-Bresson esperaba el instante decisivo; Ansel Adams esperaba la luz; Eugene Smith convivía semanas con sus protagonistas. La paciencia siempre ha formado parte de la fotografía. Una paciencia humana, libre de algoritmos, prompts y LoRAs.