Contax T3

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Contax es sinónimo de Carl Zeiss. Junto a Leica representa la máxima calidad óptica alemana. Si a Contax sumamos la construcción en titanio, el resultado es la Contax T3, una de las cámaras compactas más exclusivas y caras de la era analógica. Fue y sigue siendo un modelo muy controvertido, pues las mejoras –respecto a la versión anterior Contax T2– no son masivas, pero sí su precio, incluso superior al de la mítica Leica M6. ¿Merece la pena pagar más de 3.000 euros por una cámara compacta de 35mm?

La Contax de titanio

Fabricada en 2001, la Contax T3 llegó con una cubierta de titanio, el metal más resistente, utilizado en las mejores cámaras réflex. Ni siquiera Contax había fabricado en su larga historia una SLR de titanio. Tan sólo Nikon y Olympus tenían contados modelos exclusivos y de edición especial que incorporaban este metal. El sentido de fabricar una cámara compacta de 35mm en titanio no es más que un alarde de exclusividad. Contax quiso crear una cámara especial, al alcance de sólo los bolsillos más adinerados, pues las cámaras compactas no sufren el desgaste de una cámara SLR de uso profesional diario.

Contax T3: la compacta exclusiva

Es cierto que hay cámaras fabricadas en oro (las Leica Sultán de Brunei), que me parecen de un dudoso gusto, muy “trumpista”, pero el titanio es el metal precioso por excelencia en la fotografía. Resistente y duradero, sólo modelos (entre otros) como las Nikon F3/T y la Nikon F3P y la Olympus OM-4 T se reforzaron con este exclusivo metal. La pequeña Contax T3 supuso un salto adelante en una de las marcas menos ostentosas. La practicidad germana de Contax podía llegar a ser espartana, como puede verse en la réflex Contax S2, cuyo visor ni siquiera incluye un corrector de dioptrías. Por eso fue un modelo que sorprendió tanto en su lanzamiento: Contax era sinónimo de racionalismo alemán y la T3 suponía traspasar la línea de la extravagancia. Un buen ejemplo es el uso de zafiro sintético, utilizado en el botón disparador.

Carl Zeiss Sonnar

¿Y qué mejor que una soberbia óptica Carl Zeiss? Pues una óptica Carl Zeiss Sonnar. Sin alcanzar el grado de perfección del diseño Planar, el diseño óptico Sonnar mejoraba las prestaciones clásicas de los angulares Distagon. Un angular de 35mm y luminosidad máxima de ƒ/2.8 es la vanguardia del ejército T3. Una óptica Carl Zeiss Sonnar de diseño retráctil, algo extraordinariamente complejo a inicios del siglo XXI. La distancia mínima de enfoque se redujo de los 70cm. de la Contax T2 a unos muy cercanos 35cm. en la T3, además de disponer de una focal real de 35mm, contra los 38mm que incluía la T2. ¿Pero realmente estas mejoran justifican un precio superior a los 3.000 euros?

Made in Japan by Kyocera

Contax fue un muy prestigioso fabricante alemán de cámaras de 35mm. El mítico fotógrafo de guerra Robert Capa prefería las Contax a las Leica. Eran cámaras robustas y muy bien construidas. Sin embargo, nunca fueron líderes de ventas y con los años la japonesa Yashica (Kyocera) compró Contax, que se enriqueció de la electrónica nipona. De ahí salieron modelos legendarios, como la Contax RTS, la primera cámara con una obturación en tiempo real (RTS = Real Time System). La Contax RTS al disparar en prioridad de abertura disponía de los tiempos de obturación más precisos, como –por ejemplo– 1/128seg. (o cualquier tiempo exacto) en lugar del clásico 1/125seg. Al montar las ópticas Carl Zeiss, Contax era sinónimo de máxima calidad y siempre se consideró una marca “para ricos”.

La Contax T3 incorpora la mejor electrónica de Kyocera, una multinacional japonesa de la electrónica que colaboró en la industria espacial nipona y norteamericana. La fotografía fue más el capricho de uno de sus presidentes que una necesidad empresarial. ¡Qué tiempos aquellos en que los presidentes de una multinacional amaba la fotografía! Desde la fotometría y las velocidades de obturación al sistema de enfoque automático o el arrastre de la película todo en la Contax T3 es pura electrónica. Una electrónica de la era anterior a la obsolescencia programada.

En las manos

Es una cámara que –a pesar de ser compacta– se siente a la perfección la robustez y durabilidad del titanio en las manos. Transmite una muy certera sensación de eternidad, a diferencia del resto de cámaras compactas de 35mm, construidas en plástico. Su tamaño es inferior al de la Contax T2 y cabe en el bolsillo de cualquier chaqueta, pues tiene un tamaño algo más grande que una cajetilla de tabaco. Es un modelo idóneo para llevar siempre encima, algo muy adecuado para la captura de instantáneas urbanas (street photography).

La cámara se asienta de manera natural en la mano y la sujeción en ningún momento transmite sensación de inseguridad en las manos. El acceso al botón disparador es cómodo y racional, mostrando un excelente estudio de la ergonomía. La disposición de los botones es perfecta, si bien el tamaño puede ser un problema para manos grandes. La leva de acceso al enfoque manual, el dial de compensación de la exposición y al de aberturas es sencillamente magistral. ¿Quiere esto decir que estamos ante la compacta perfecta? Podía serlo hace un cuarto de siglo, pero hoy su electrónica será (tarde o temprano) la guillotina que decapite la historia de una de las mejores cámaras compactas de 35mm en la historia de la fotografía analógica.

Manejo fotográfico

Nunca había tenido una Contax T3 en las manos. Mi experiencia más cercana fue con una Yashica T3, que compré como soporte a las Nikon F4E y Nikon F3P que utilizaba para fotografía deportiva. El manejo de la Contax T3 es sencillo para quienes hemos tenido cámaras compactas de 35mm. Salvo las funciones personalizadas, el resto de aspectos de la cámara son sencillos y de fácil acceso. El dial principal de aberturas (desde ƒ/2.8 hasta ƒ/16) sirve también para seleccionar el modo programable completamente automático y el autodisparador, que ofrece tiempos de 2 y 10 segundos. El botón de flash ofrece modo automático, de relleno en exteriores y con reducción de ojos rojos.

Visor de cristal

El visor es brillante, nítido y cristalino… en el más amplio aspecto de la palabra. A diferencia de los visores plásticos del 99% de las cámaras compactas, el visor de la Contax T3 es del mejor cristal. La información en el visor es mejorable, siendo uno de los pocos puntos que me ha decepcionado en esta cámara tan elitista. Se muestra el símbolo de macro, cuando el enfoque se realiza entre 80cm. y la distancia mínima de enfoque de 35cm. También aparecen las guías de encuadre, que muestran el área mostrada en la fotografía final. Las velocidades obturación mostradas son 500, 125, 30 y LT (long time). El símbolo de flash cargado, el punto de enfoque y el símbolo de compensación de exposición completan la totalidad de la información mostrada en el visor. ¿Mejorable? Absolutamente.

Contax T3 y la cámara de los secretos

Nacida para impresionar por la calidad de sus fotografías, el manejo de la Contax T3 tampoco dejaba indiferente a sus afortunados propietarios. Más allá de los botones dedicados al flash, al modo de exposición y al bloqueo del enfoque automático, la T3 dispone de funciones personalizadas ocultas a los profanos. Para acceder a ellas y con la cámara apagada debemos pulsar los botones dedicados al flash y a los modos de exposición. En la pequeña pantalla LCD monocroma aparecerán números del 1 al 7 y letras de la A a la C, para un total de 15 funciones personalizadas.

Las funciones personalizadas están agrupadas en siete apartados y son:

  • Rebobinado completo de la película o dejando la lengüeta fuera
  • Con el objetivo extendido: inmediatamente antes de pulsar el disparador; cuando el disparador es pulsado a la mitad
  • Compensación de la exposición: una sola foto; hasta apagar la cámara; hasta cancelar la función
  • Factor de compensación de la exposición: 1/3 E.V. ; 1/2 E.V.
  • Función del botón AFL: sólo bloqueo de enfoque ; bloque de enfoque y exposición
  • Bloque de enfoque automático: una sola foto ; hasta apagar la cámara
  • Enfoque manual: hasta apagar la cámara ; hasta restaurar el enfoque automático

Enfoque automático y manual

El sistema de enfoque automático es mucho mejor que el encontré en mi Olympus µ II, que desenfocaba en demasiadas ocasiones. De unas 50 fotos sólo ha fallado una, que realicé en la distancia mínima de enfoque de 35cm. y desplacé el encuadre, respecto al enfoque inicial. Es fundamental situar el punto de enfoque en la persona o motivo a fotografiar. Para reencuadrar y mantener fijado el foco basta pulsar levemente el disparador. Éste es el sistema de bloqueo AF más común e imagino que mi miedo a disparar una foto me llevó a no presionar el disparador lo suficiente en la imagen que el foco se fue a infinito.

Nadie podrá negar que la T3 es una cámara muy bien estudiada. Para quienes prefieran un sistema manual de enfoque, la cámara permite pasar del modo AF (funciona muy bien) a un enfoque manual por zona, similar al que incorporan cámaras como la Minox 35 o la Rollei 35. Para variar la distancia de enfoque basta recurrir al dial de compensación de exposición para ir acercando o alejando la zona de enfoque. Esto puede resultar de especial ayuda al fotografiar escenas callejeras con la técnica de la hiperfocal, pues enfocando entre 3 y 5 metros y fijando una abertura de ƒ/8 podremos conseguir enfoques correctos sin acercar la cámara al ojo y así pasar desapercibidos a los ojos más desconfiados.

Panel LCD

El pequeño panel de información monocromo resulta de más ayuda de lo inicialmente esperado. Muestra los símbolos dedicados al modo de flash, estado de la batería, indicador de compensación de exposición y temporizador, de función personalizada (indicando cuál es), contador de exposición y modo de exposición. Éste es uno de los elementos que más pueden dañarse con el paso del tiempo, en especial si la cámara no se ha guardado en la caja o se ha protegido de la luz en un armario o cajón. El mayor problema es que Kyocera hace décadas que no fabrica esta cámara (ni siquiera se dedica a la fotografía) y los recambios han desaparecido. Éste es el mayor riesgo a la hora de comprar electrónica “de antaño”, que a la larga se acabará convirtiendo en un pisapapeles.

Calidad de imagen

Carl Zeiss realizó un trabajo impecable al diseñar este objetivo Sonnar. Es uno de los mejores angulares de 35mm ƒ/2.8 que he probado en una cámara compacta, superando a mitos como los que incorporan las cámaras Rollei 35 S (también un Sonnar), la Olympus µ II o la aclamada Nikon 35 Ti. El centro de la imagen muestra un detalle exquisito. Las esquinas pierden detalle, debido a una ligera caída del contraste y cierto viñeteo. La calidad del color es muy Carl Zeiss y no tiene nada que envidiar a los objetivos para cámaras réflex Contax. El precio exageradamente desorbitado no sólo se debe al titanio.

Contax T3: rozando la perfección

La Contax T3 llegó en plena explosión de las cámaras compactas de enfoque automático y óptica de altas prestaciones. Las cámaras Ricoh GR1V, la Olympus µ II, la Nikon 35 Ti y la Minolta TC-1 coparon las portadas de revistas de fotografía y los escaparates de los mejores establecimientos fotográficos. Desde la asequible Olympus a la exclusiva Contax, todos estos modelos ofrecían fotografías con un detalle elevado y una prestaciones capaces de satisfacer al profesional más exigente. Si añadimos una construcción en titanio, el visor de cristal y un disparador fabricado en zafiro sintético el resultado final es una cámara que se aleja de los estándares cotidianos de lo que entendemos por una cámara compacta. Pero no todo son halagos, pues –en mi opinión– también existen puntos negativos, más allá de un precio que llega a superar al de un mito como la Leica M6.

No es la cámara perfecta

Las funciones personalizadas deben aprenderse de memoria o llevar siempre el manual de usuario encima, si se desea añadir o retirar alguna. En mi caso, detesto que las cámaras rebobinen por completo la película. Al revelar en casa la película en blanco y negro, prefiero que la lengüeta de la película quede fuera. La pequeña pantalla LCD de información es incapaz de ofrecer más información de las funciones personalizadas, más allá del nombre y número que tiene asignado. Por suerte, conseguí un PDF del manual de usuario de la cámara y pude apuntar en un papel cada una de las distintas funciones.

El precio es el principal factor negativo, pero encima de todo es la naturaleza electrónica de esta cámara lo que más me echaría atrás a la hora de valorar su compra. Es imposible encontrar recambios de la circuitería de la Contax T3, por lo que la simple avería de un elemento electrónico (la pantalla LCD o un simple y humilde transistor, por ejemplo) puede convertir una inversión de más de 3.000 euros en un pisapapeles. Éste es el motivo que me lleva a recomendar siempre la compra de cámaras mecánicas, pues un buen mecánico siempre podrá repararlas.

Las pruebas

Las fotografías sean realizado con las películas My Heart 400 y Rollei RPX 25. La película en color se ha revelado y digitalizado en Shooters Film Lab. El color mostrado reafirma mi amor por la película fotográfica y mi creencia en la calidad de los objetivos Carl Zeiss. He utilizado los modos de exposición de prioridad de abertura y programable, con resultados perfectos. El sistema de fotometría ha respondido a la perfección en todas las situaciones fotográficas: pleno sol, contraluz y sombra. El sistema de enfoque automático es rápido y silencioso, no pareciendo tener más de 20 años de vida. El manejo se me hizo fotográfico e intuitivo, a excepción de las distintas funciones personalizadas.

Conclusión

La Contax T3 llegó a mis manos tras la consulta de una joven lectora de esta web. Gracias a Iris P. he podido disfrutar de una cámara que ya quedó fuera de mi alcance cuando salió al mercado y que hoy ha triplicado su precio. Bastó una batería CR2 para dar vida a una cámara que hacía más de dos décadas que no se ponía en marcha. Por suerte, el abuelo de Iris sacó la batería antes de guardarla para siempre. Iris tiene apenas 17 años y tras el fallecimiento de su abuelo encontró esta pequeña joya en el fondo de un cajón. Es una amante de la fotografía analógica y esta Contax T3 se convertirá en su cámara favorita, dejando a su vieja y pesada Minolta SRT-101 descansando en una estantería.

Es imposible realizar una review completa con apenas unos días de uso de una cámara, pero ha sido el tiempo suficiente para valorar aspectos tan básicos como la construcción, el diseño, el manejo y la calidad de imagen. La relación calidad-precio… Bueno, qué se puede decir de una pequeña compacta que hoy cuesta más de 3.000 euros? El precio actual me parece un auténtico disparate, pero dejando el precio astronómico a un lado, la Contax T3 es una cámara que enamora y que –si la tuviera– siempre llevaría conmigo a viajes o reuniones con familia y amigos. De hecho, hace apenas unos días que hice las últimas fotos con ella y ya la echo de menos.

Lo mejor

  • Construcción en titanio
  • Tamaño realmente compacto
  • Objetivo Carl Zeiss Sonnar 35mm ƒ/2.8
  • Calidad óptica: afilada y con mucho detalle
  • Representación del color
  • Manejo intuitivo
  • Visor brillante de cristal
  • Fácil de llevar encima en el bolsillo de una chaqueta

Mejorable

  • Precio desorbitado: más de 3.000 euros, la versión en color negro
  • Información del visor y la pantalla LCD
  • Acceso al botón de rebobinado
  • Es necesario aprenderse las funciones personalizadas de memoria o apuntarlas en un papel
  • Es una cámara electrónica y ya no se encuentran repuestos

Valoración

  • Construcción:
  • Diseño:
  • Facilidad de manejo:
  • Prestaciones:
  • Óptica:
  • Relación calidad-precio:
  • Valoración personal: