Existe un refrán español que reza: “el más tonto hace relojes”. Este dicho popular refleja a la perfección las sombras y tinieblas que se esconden tras el renacimiento de la fotografía analógica. Que hay muchas más marcas de película que fabricantes es un hecho. Hasta ahí, todo correcto. Es el mercado, muchacho. Muchas de las películas negativas en blanco y negro de ISO 100 están fabricadas por Foma y son en realidad Fomapan 100 Classic. Lo sabemos y a veces pagamos de más por otras marcas con un nombre o envasado más atractivos. ¿Pero qué pasaría si la firma checa Foma amenazase con denunciar a todas las marcas que incorporan el “100” (de ISO 100) en el nombre de sus películas? Esto es lo que hicieron los norteamericanos de CineStill… CineStill y otras tomaduras de pelo.
Los antecedentes
En octubre de 2023 la firma norteamericana CineStill amenazó con denunciar a una pequeña tienda de Boston que comercializaba una película negativa en color para fotografía con luz artificial fabricada en China. El motivo no fue otro que la película vendida bajo nuevo “rebranding” en Boston incluía “800T”, al igual que una película de CineStill. Era película de ISO 800 para iluminación de tungsteno (luz artificial). CineStill no fabrica película. Sólo la envasa. En realidad, CineStill 800T no es más que Kodak Visión 3 800T. Pero para los matones de CineStill se puede patentar la sensibilidad y el tipo de película. Trumpismo en su máximo esplendor.
Los aranceles de Trump
Pese a estar localizada en California (estado demócrata por excelencia), parece que CineStill se ha apuntado al matonismo MAGA. Nadie en su sano juicio se cree con la potestad para registrar la sensibilidad de una película. Tampoco sus características para el tipo de iluminación. ¿Qué sería lo siguiente? ¿Poder registrar el número de exposiciones y así poder denunciar a quienes envasen 36 exposiciones, por ejemplo? Lo disparatado de este asunto irracional se reduce a creerse intocable, el más fuerte. Pero CineStill parece olvidar que David venció a Goliat.
CineStill siempre fue una de las película más caras en la Unión Europea. Los aranceles de Trump encarecieron todavía más esta película y si a esto sumas la amenaza a una pequeña tienda de fotografía, el resultado ha sido un boicot en redes y en comercios de película analógica. De hecho, hasta las películas Kodak se han visto perjudicadas en ventas por los aranceles más absurdos de la historia del comercio.
CineStill y otras tomaduras de pelo: el boicot
CineStill es una marca más de fotografía. No es un fabricante de película fotográfica. CineStill vive del desarrollo de películas Kodak. Nunca diré que es un parásito, como tampoco lo es Lomography, Kosmo Foto o Film Washi. Pero tampoco es nadie para ir amenazando a pequeñas tiendas de fotografía analógica que quieren ofrecer su propia marca de películas a sus clientes. La suma de todos estos factores es el motivo de mi boicot a las películas CineStill, pese a que han sido varios los lectores de esta web que me han pedido que realizase reviews de las películas CineStill.